Estaba toda la familiacómodamente dormida, cada quien es su cuarto; uno de los hijos estabadespierto, pensar en la vida lo mantenía despierto y en aquel silencio casilimpio se olló un grito seguido de llanto. Esto lo sacó de su meditacióny lo puso atento. Olló como pasaba por la cale y se perdía en la noche, quedóalgo asustado, pero pronto se calmo y pensó en como esto le serviría comoanécdota la próxima vez que contara historias de miedo, con sus amigos ¡Acabade oír a la llorona! Talvez después pueda exagerar un poco y ponerle másadornos, para que de más miedo.
Iba la pobre mujer pensando encomo hacer para tener fuerzas para enfrentar la vida que se venía encima. Hoyhabía sido un mal día ¿Un mal día? Eso le quedaba corto ¿Cómo llamarle a un díacomo este? El día que perdió su casa, fue echada a la calle junto a sus cuatrohijos sin contar al que tenía en el vientre; el día que su marido la abandono,auque pensándolo bien él era una carga y no un consuelo; el día que su madremurió y su demás familia la abandono ¿Cómo llamarle a este día? Tal vez suúltimo día, pensaba muy seriamente ¿Pero y sus hijos? ¿Quién los cuidará comoella? ¿Cómo crecerán sin padre ni madre? Entonces talvez sea el último día deellos también; no podía rendirse ahora, pensó. Descargo la ira, frustración y tristezaque oprimía su corazón en un solo grito que corto el silencio de la nochey comenzó a llorar sin que sus pies se detuvieran. Su llanto era desconsolador,pero mejor era solo llorar. Regresaría con sus hijos para no dejarlos jamás, nosería justo que se quedaran sin nada.

me gustaria que publicaran historias reales que le puedan haber pasado a estudiantes o profesores del vicente borrero costa ya que asi seria mas real
ResponderEliminar